Serie · San Martín e industria · 01
San Martín: la capital que dejó de cuidar su industria. El diagnóstico
Primera de cuatro notas sobre un informe propio. El distrito que el Congreso declaró Capital Nacional de la PyME Industrial perdió empleo fabril más rápido que el promedio del Conurbano, mientras tres vecinos inmediatos, con la misma macroeconomía, lo hicieron mejor.
Carlos R. Brown y Luciano Jáuregui
En diciembre de 2014 el Congreso sancionó la ley 27.110, que declaró a General San Martín Capital Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa Industrial. Carlos R. Brown fue uno de los autores de ese proyecto, junto con Graciela Camaño y Leonardo Grosso. Una década después, el título sigue en los papeles. Lo que ya no está tan claro es si sigue describiendo al distrito.
Escribimos esto con una convicción y una incomodidad. La convicción es que San Martín tiene todavía uno de los activos industriales más valiosos del país. La incomodidad es que los números muestran que ese activo se está deteriorando más rápido acá que en la vereda de enfrente. Y eso último ya no se explica solo por la coyuntura nacional.
Empecemos por lo que sigue estando, porque conviene no confundir crisis con derrumbe. A junio de 2025 el Conurbano bonaerense tenía 339.110 puestos de trabajo industrial formal. San Martín concentra 35.983: el 10,61% del total, segundo detrás de La Matanza, que tiene 39.533. Después vienen Tigre con 29.506, Vicente López con 29.254 y Tres de Febrero con 26.672. Uno de cada diez puestos fabriles del Conurbano está en San Martín. Son datos del informe del Centro de Economía Regional de la UNSAM, construido sobre registros del SIPA, no sobre encuestas ni percepciones.
Esa escala no es un detalle de orgullo local. Significa que San Martín conserva un entramado de proveedores, oficios y capacidades técnicas que casi ningún territorio argentino tiene, y que cuando al distrito le va mal, arrastra al agregado regional. Por eso mismo, lo que se decide en el municipio importa más que en otros lados.
Ahora lo que se está yendo. Entre enero de 2024 y junio de 2025 San Martín perdió el 3,93% de sus puestos industriales. El promedio del Conurbano en ese mismo período fue del 2,55%. El distrito quedó en el puesto doce entre veinticuatro, por debajo de la media.
Acá queremos ser honestos con el dato, porque admite lecturas interesadas en las dos direcciones y no nos sirve exagerarlo. San Martín no es el peor distrito del Conurbano. Lomas de Zamora perdió 12,88%, San Fernando 12,35% y Merlo 8,80%, cuadros mucho más graves, ligados al peso del textil y el calzado en su estructura productiva. El informe de la UNSAM ubica a San Martín en un grupo intermedio, junto con La Matanza, Vicente López y Avellaneda.
El problema no es el puesto en la tabla. El problema es la compañía. Tres distritos que limitan con San Martín, o están a minutos de sus fábricas, terminaron ese período mejor: Tres de Febrero creció 1,37%, San Miguel 0,27% y Morón cayó 1,04%, menos de un tercio que San Martín. La capital nacional de la pyme industrial quedó por debajo del promedio mientras vecinos con mucha menos tradición fabril quedaron por encima.
Es cierto que estamos frente a una situación de crisis industrial a nivel nacional y provincial. La apertura importadora, la recesión del mercado interno, la caída de la obra pública, el costo impositivo y la falta de financiamiento pegaron en todos lados. Veintidós de los veinticuatro municipios del Conurbano perdieron empleo fabril en 2024. Sin embargo, el municipio no puede desentenderse, y tiene herramientas a su alcance para hacer algo al respecto.
Pero justamente por eso la comparación con los vecinos es la prueba más limpia que existe. Tres de Febrero, San Miguel y Morón enfrentaron el mismo tipo de cambio, las mismas importaciones, el mismo mercado interno y la misma tarifa eléctrica. Si a ellos les fue mejor, la diferencia no puede estar en el contexto. Está en lo que cada gobierno local hizo con el margen que tenía.
Un intendente no puede resolver la macroeconomía, pero sí puede decidir cuánto le cobra a una empresa que produce en su territorio, cuánto tarda en habilitar una nueva empresa o negocio, puede ofrecer previsibilidad en materia de tasas municipales a quien invierte y utilizar mejor el presupuesto que administra, para mejorar las condiciones productivas del distrito.
Ese margen es el objeto de esta serie. En las notas que siguen vamos a mostrar, con documentación oficial del propio municipio, tres cosas. Primero, cuánto destina San Martín a su política productiva y cómo se compara esa cifra con el resto de su presupuesto. Segundo, qué le cobra a quien produce en su territorio y cómo eso contrasta con lo que hacen sus vecinos. Tercero, qué se puede hacer distinto, que es lo único que justifica escribir un diagnóstico.
Adelantamos la conclusión para que nadie crea que hay suspenso: el municipio no está frente a un problema de recursos. Está frente a un problema de prioridades. Y las prioridades de un gobierno no se leen en los discursos, se leen en el presupuesto.
De eso trata la próxima nota.